Impuestos y Emprendimiento / Por Ysabel Figueira

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Artículo Original de Ysabel Figueira

Tengo que empezar por decir que me encantan los tributos. Si, sé que para muchos esta palabra o la palabra “impuesto” les causa comezón, dolor de cabeza, dolor de estómago, migraña, entre otros malestares. Y los entiendo, porque incluso el concepto de impuesto, trae consigo cierta negatividad: carga, obligación, imposición. Pero debo decirles algo, y Benjamín Franklin lo dijo hace muchos años: “En este mundo nada es seguro, excepto la muerte y los impuestos”.

De ahí mi preocupación por educar en esta área, especialmente a los emprendedores, porque desde que empecé a seguir los caminos del emprendimiento, me di cuenta que muchos programas dejan de lado esta información e, incluso, me parece que muchos emprendedores piensan que sus negocios no están sujetos a pagos de impuestos.

Por lo general, me llegan personas o emprendedores cuando ya están en problemas con el SENIAT, es decir, buscan ayuda cuando ya el organismo recaudador está tocando la puerta y no antes.  Y el problema de muchos emprendedores es que no buscan el asesoramiento adecuado antes de dar el paso de iniciar el negocio, y entender  no solo la importancia del Producto Mínimo Viable, de las redes sociales, o de las ventas, sino también de protección de marcas, permisos necesarios, y por supuesto, los impuestos. 

En este artículo, solo me quiero referir a dos tipos de impuestos que todo emprendimiento que se inicie en Venezuela está generando, lo cual conlleva la obligatoriedad de cumplir con deberes formales relacionados con los mismos.

El primer impuesto al que tengo que hacer referencia es el Impuesto al Valor Agregado, porque todo emprendimiento que he llegado a conocer vende un producto o presta un servicio, y a menos que se encuentre catalogado como exento o exonerado, deberán incluir la alícuota del IVA en sus facturas. En consecuencia, todo emprendedor debe tener sus facturas y llevar sus libros de compras y de ventas, como principales deberes formales relacionados con este impuesto, además de hacer sus declaraciones mensuales, por supuesto.

El segundo impuesto es el Impuesto sobre la Renta, porque todo negocio busca generar una renta, un enriquecimiento. Una de las cosas que me gusta señalar cuando hablo de sociedades, es que, antes de buscarse un socio, recuerden que ya tienen uno que sin aportar ni medio, ya se lleva entre un 15% y un 34% de sus ganancias: El Estado. Así que, para que ese socio no se lleve más de la cuenta, deben ordenar muy bien cuáles son los ingresos, costos y gastos que están relacionados a ese negocio. Y por ello deben soportar cada una de estas partidas, porque no podrán deducir el importe si no tienen correctamente soportada la erogación. Y, como consecuencia, tendrán que pagar un monto mayor de impuesto por no poder deducir dichos gastos.

En cada libro de Educación Financiera que he tenido la oportunidad de leer se menciona la importancia de conocer los aspectos impositivos. Y quienes manejan muy bien sus finanzas, saben cómo aprovechar cada situación a su favor, porque buscan a los mejores en cada área para que les expliquen los cambios efectuados en las leyes y como les afecta. Eso es mentalidad de empresarios: No tengo que saberlo todo, pero si saber a quién preguntar.

Y para finalizar les señalo lo siguiente: Podrán cambiar algunos conceptos que hemos manejado en materia de tributación, como domicilio fiscal, establecimientos permanentes, declaraciones en físico, pero los Estados siempre buscarán la manera de generar ingresos a través de los impuestos, porque ha sido la forma más sencilla de financiar el gasto público. Y eso es algo que hemos vivido desde hace muchos siglos. Recordemos que uno de los oficios más viejos es el de recaudador de impuestos.  

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