Japón después de Hiroshima y Nagasaki, algunas claves del desarrollo

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Actualmente Japón es una de las tres potencias económica mundiales, los nipones son líderes en producción de alta tecnología, electrónica e informática, industria aeroespacial y biotecnología, óptica, mecánica de precisión, producción automovilística y naviera.

Después de padecer los crueles efectos de la segunda guerra mundial, el progreso que ha logrado Japón es excepcional, es el resultado de varios factores, entre ellos: la preservación de la identidad cultural, el cese a la guerra, los avances en el conocimiento, los grandes esfuerzos de la sociedad a través del trabajo y la educación.

El presente artículo pretende analizar la dinámica interna de los japoneses y algunas claves de como un país devastado por la guerra, emergió para convertirse en líder de producción industrial y desarrollo tecnológico, lo que a su vez ha conducido a un desarrollo económico sostenible en el tiempo.

Identidad nacional

La fortaleza de Japón sitúa la modernización como objetivo a conseguir, la industrialización y el avance tecnológico son prioritarios. Un concepto muy común utilizado es iitokodori cuyo significado refiere lo siguiente: lo exterior se altera, el espíritu se mantiene.

Bajo esta filosofía se intenta adquirir lo útil de la modernización, incorporándolo al pensamiento japonés sin que éste se altere. Por ejemplo, para la modernización imperaba el nacimiento de una nueva constitución, por lo que se toma la constitución prusiana, un modelo autoritario que se adapta a la tradición japonesa. Otro ejemplo es la misión Iwakura, una misión diplomática que da la vuelta al mundo, cuyo objetivo era aprender de los países occidentales, tomar los elementos más apropiados e integrarlos.

La ocupación Estadounidense también es adaptada por los japoneses, y da cuenta de ellos la primera exportación realizada, se trata de un Jeep del ejército americano, construido con las latas de comida vacías de los soldados. Es de resaltar entonces la capacidad de adaptación de la cultura japonesa, tomar elementos foráneos e integrarlos, derivando en un producto heterogéneo pero que a su vez sostiene la fuerte identidad japonesa de manera íntegra.

No más guerra

La segunda guerra mundial ocasionó a Japón la pérdida de casi la mitad del territorio que poseía en 1930, básicamente Manchuria, Taiwán y Corea. La producción industrial en 1945 descendió un 70% con respecto a 1935 y la producción agraria descendió un 60%, en vidas humanas se perdieron cerca de tres millones, sin duda una tragedia que debía hacer voltear la mirada de los japoneses.

En virtud de ello, durante la ocupación americana la reforma política más importante fue la redacción de una nueva constitución y dentro de ella la cláusula de “no a la guerra”. El artículo 9 de la constitución decía: “El pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación, nunca se mantendrán contingentes de tierra, mar y aire ni ningún otro potencial bélico”. La prohibición de toda actividad bélica lo liberó del peso que significan los gastos militares y le permitió centrar su atención en el desarrollo económico.

Aumento del conocimiento y la educación

El aumento del conocimiento resultó notable así como su contribución al país, las principales áreas de desarrollo fueron en tecnología, organización empresarial y capacidad de gestión. Japón inició una estrategia de cualificación del capital humano en países industrializados como Estados Unidos y Alemania, entre otros, posteriormente, este personal altamente calificado regresó a la nación e iniciaron con un proceso estructural de adopción e implementación de las mejores estrategias a fin de consolidar un desarrollo sostenible. El aumento en el nivel educativo de la población constituyó un factor determinante en la calidad de los trabajadores, permitiendo que pudieran absorber las nuevas tecnologías disponibles así como las mejoras en los sistemas de producción y gestión.

Más y mejor trabajo

Aumentó el total de personas ocupadas, el empleo pasó de 39.4 millones a 51.4 para 1971. Se ampliaron las horas de trabajo semanal, en promedio se trabajaban semanalmente casi 9 horas más que en Estados Unidos para el mismo año. En Japón se creó una cultura de trabajo única en el mundo, en donde el respeto y la ética son fundamentales, principios como la solidaridad, una gran responsabilidad, la libre información y visión a largo plazo. Se estimula la confianza, la autocrítica, las decisiones son consensuadas y el saber valorar los errores y el no conocimiento son piezas claves dentro de este marco oriental.

Se incentiva la creatividad e innovación constante, los japoneses tratan de fomentar la noción de trabajar toda una vida dentro de una misma organización,  toman decisiones y se responsabilizan de manera conjunta, existe una noción de competencia, pero dicha competencia interna es para el bien de la organización y de la sociedad en general,  con el fin de lograr un crecimiento conjunto de la mano con los valores que pregonan, y no para el interés particular o lucro propio.

Milagro económico Japonés  

Japón tomó el camino del desarrollo, se abocaron a lo importante y lo lograron, ejemplo de ello lo encontramos en la literatura como el milagro económico japonés. Alcanzaron tener una mayor esperanza de vida, aumentando entre los años 1948 (57años) y 1998 (81 años). Además de la generación y estabilidad del empleo, la tasa de mortalidad infantil en los mismos dos periodos descendió en más del 70%, es de resaltar las  tasas de crecimiento económico de 9.3% en promedio desde 1946 a 1973 alcanzando niveles de hasta 11% durante décadas.

Nagasaki e Hiroshima

En Agosto de 1945 Japón presenció la primera detonación nuclear de la historia, en el centro de Hiroshima, convirtiendo en polvo y cenizas el lugar, en el que se estima murieron alrededor de 80.000 personas inmediatamente y otras 100.000 en días posteriores, o en años siguientes debido a las radiaciones. Tres días después, el 9 de Agosto recibieron otro duro golpe, esta vez en la ciudad de Nagasaki, donde morirían entre 70.000 y 80.000 personas. El 14 de agosto, un mensaje de radio informaba a la población de que el país se rendía y de esa forma tuvo su fin la segunda guerra mundial.

Sobre algunas lecciones aprendidas Jeff Kingston de la Universidad de Temple, refiere lo siguiente: “el recuerdo colectivo de Hiroshima y Nagasaki es una razón importante por la que todavía existe este poderoso sentimiento anti-guerra”

Los japoneses aprendieron del error y cambiaron de rumbo. Hoy día son un ejemplo a seguir para muchas naciones, no solo por su decisión de alejarse de la guerra, sino por el desarrollo económico y social alcanzado en el que combinaron una identidad cultural íntegra, aumento del conocimiento y mejoría de su educación, dedicación al trabajo y la aplicación de políticas en beneficio de su gente.

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Fuente: https://proeconomia.net/japon-despues-de-hiroshima-y-nagasaki-algunas-claves-del-desarrollo/

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